Capítulo 18 En apuros

Las rosas eran cientos, de un rojo tan intenso que parecían teñidas de sangre fresca, con tallos largos y envueltas en papel negro y cinta de seda. Matías las sostenía con ambos brazos, como un escudo, y su sonrisa, medida y ensayada, no alcanzaba a esconder los ojos tensos.

—Buenas noches —dijo—. ...

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