Capítulo 37 Cinco dias de ansiedad

Jueves 22. Beth durmió hasta las tres de la tarde, sin soñar. Cuando abrió los ojos, Anca estaba en el sillón del dormitorio, con una manta sobre las rodillas y un libro cerrado en el regazo, vigilándola como cuando ella tenía fiebre a los diez años.

—No hace falta que te quedes.

—Hace falta —...

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