22. Madre queridísima

—¡Mierda! Lo siento, Drew, esto no se trata de mí. Estoy bien, puedo hacerlo. Voy a estar ahí para él. Lo amo— le dije mientras me levantaba.

Entonces mi teléfono vibró. Era Kami, me escribió que cinco de nuestros clientes más importantes se habían retirado porque me vieron en las noticias sobre el...

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