Capítulo 48 CAPÍTULO 24: DULCE AMARGURA

La luz del amanecer en Maine era una aguja de cristal que perforaba la penumbra de la cabaña. Sofía se despertó con una sacudida, el corazón golpeando contra sus costillas como un pájaro enjaulado. Durante un segundo, el olor a pino y leña quemada fue reemplazado por el hedor metálico del laboratori...

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