Capítulo 50 EPÍLOGO: SOMBRAS AL ACECHO

El aire en los Alpes suizos no era como el de Maine. Aquí, el frío no era rústico ni olía a pinos; era un frío clínico, aséptico, que sabía a nitrógeno líquido y a dinero antiguo. En lo alto de una cumbre olvidada por los mapas turísticos, la Clínica Valais se erigía como un monolito de cristal y ...

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