Capítulo 16

—Sube—ordenó Gallen, extendiéndome la mano.

—¿Qué, en tu caballo? ¿Y la yegua?—respondí, confundida.

—Déjala ir, ya cumplió su propósito. No la necesitaremos una vez crucemos el río—Gallen frunció el ceño, impaciente.

—No la voy a dejar—afirmé, antes de correr tras la yegua.

Cualquier terreno qu...

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