Capítulo 22 22

Nos quedamos así, yo abrazándolo sin querer, mientras él descansaba su cabeza justo sobre mi pecho. Era incómodo… y extraño. Su respiración se volvió lenta, y antes de que pudiera decir algo más, comenzó a roncar suavemente, con sus manos aún aferradas a mi cintura.

—¿Damián?... ¿Damián? —susurré, ...

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