Capítulo 12 Lo que el orgullo no puede ocultar.

—Recógelos —dijo Ignacio, con voz fría—. Te los has ganado.

Lina se agachó. Con las manos temblando. Con los ojos llenos de lágrimas. Y comenzó a recoger los billetes. Uno por uno. Del suelo. De las mesas. De debajo de las sillas.

Cada billete era una humillación. Cada billete era una bofetada a s...

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