Capítulo 64 64

MELINA

—¡Oh por Dios...! ¡Oh, Dios mío, Chéster...! ¡Estamos volando! —grité, agarrándolo de la mano.

—Cálmate, chica. No me aprietes la mano tan fuerte —se rió.

—No tiene gracia —le regañé.

—Mira, estamos volando... Mira allí, las montañas —señaló una montaña cubierta de vegetación.

La vista e...

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