44.

Hemos estado en el aire por lo que parece una eternidad y Vincent y yo apenas hemos dicho una palabra el uno al otro, y eso no me sienta bien.

—¿Vincent?

Él levanta la vista de su laptop.

—Sí, mi amor.

—¿Vas a quedarte ahí trabajando o vamos a disfrutar de las vacaciones que nos obligaste a toma...

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