Calidez Repentina

Me pongo de pie de un solo movimiento. Cierro los ojos tratando de calmarme, pero el impulso me gana. Tomo el teléfono de la oficina y vuelvo a marcar al celular de Thiago.

No contesta. El timbre me resuena una y otra vez en el oído hasta que, en un arranque, dejo caer la bocina.

Apoyo las manos al ...

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