Capítulo 80 Lo hemos perdido

El golpe del cañón de la pistola contra las costillas de Alejandro le sacó el aire, pero la furia en la mirada de Daniel era todavía más pesada, destilando un odio visceral y podrido que había estallado desde el momento mismo en que sus caminos se cruzaron.

—¿Te creíste el salvador, verdad? —siseó ...

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