Capítulo 83 Perdón, hija

El padre de Alejandro ni siquiera había abierto la boca para defenderse, tenía los hombros caídos y las manos juntas entre las piernas, con la vista clavada en el suelo, parecía avergonzado. Cuando levantó la cara, no había rastro de altivez, solo el ruego de un viejo que sabe que la cagó hasta el f...

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