Capítulo 87 Me siento vacío

A la orilla de la carretera, el taller de Don Elio era el único en kilómetros a la redonda. El hombre al que todos llamaban por el apodo que le habían puesto ajustaba una tuerca de la dirección en el chasis de un camión, con los nudillos manchados de grasa negra y el antebrazo izquierdo surcado por ...

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