Capítulo 12 Capítulo doce

—Ahí está.

Se tocó la mejilla una vez y sonrió.

—Todo ese rollo de angelito y se evapora, ¿verdad? En cuanto estamos tú y yo.

La mano todavía me ardía. Me temblaba todo el cuerpo y no podía hacerlo parar, y odiaba que él lo viera, que viera cuánto me afectaban sus palabras.

Me había prometido qu...

Inicia sesión y continúa leyendo