Capítulo 188 Capítulo ciento ochenta y ocho

Se me ardían los ojos por las lágrimas que aún no se me escapaban mientras gesticulaba sin control con las manos.

—Sé que por fuera quizá no lo parezca. Sé que a todos les doy la impresión de ser débil, frágil, tonta e ingenua…

—Jamás, Lena. Eso no es lo que yo…

Seguí hablando de todos modos.

—…...

Inicia sesión y continúa leyendo