Capítulo 48 TREINTA DÍAS EN MI CASA

—No.

Dante no retiró la mano de mi abdomen.

—¿No quieres vivir conmigo o no quieres vivir en mi casa?

—Ambas cosas suenan demasiado rápidas.

—Vamos a tener un hijo.

—Eso no obliga a su madre a mudarse con su padre.

—No dije que fuera una obligación.

Me senté y recogí la sábana contra el pecho. Dante...

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