Muñequita Rusa

Ekaterina.-

Los rayos del sol me golpearon con fuerza el rostro, una luz cegadora me robó la visión de inmediato, el calor se extendió por mi piel sintiendo un leve dolor como agujas clavándose en mis cicatrices.

— Despertaste –una figura apareció frente a mí, al principio no solo era una sombra...

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