¡NO SOY UNA MUÑECA!

Serena.-

El pitido suave y constante que había sido el telón de fondo de mi existencia por… ¿Cuánto tiempo? Se había detenido. Abrí mis ojos, la luz ya no era la blanca y estéril  típica de un hospital, sino un resplandor dorado filtrándose por la pared.

Todo en la habitación era lujo, mi cama e...

Inicia sesión y continúa leyendo