El Verdadero Poder No Necesita Gritar.

Maxim.-

Me detuve frente a la reja de la celda abierta, los grilletes colgaban de la pared como lenguas de acero burlonas.

Liam Smith, el agente que debería estar suplicando por su vida, ya no estaba, ese hombro no solo era un rehén; era mi salvoconducto contra el departamento de justicia y má...

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