Capítulo 11 KNOX

Me quedé ahí parado como un maldito idiota, viéndola alejarse.

La sudadera negra enorme se tragaba su figura, con la capucha subida otra vez, como si no pudiera escapar de mí lo bastante rápido.

Sus pasos eran rápidos, decididos; hombros firmes, mentón en alto, aunque yo acababa de declararla públ...

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