Capítulo 1 Capítulo 1
—¡Debes casarte con él!
Esas palabras retumbaban en la cabeza de Amber una y otra vez. La seriedad con la que sus padres hablaban le mostraban que eso era cierto.
Ella era la mayor de dos hermanas, y amaba a su familia más que a nada. Sin embargo, en estos momentos ese amor estaba siendo puesto a prueba.
Su padre hace apenas un par de días había salido del hospital luego de haber sufrido un infarto que por poco le arrebata la vida.
Y ahora escucharlo hablar de esa manera sobre el matrimonio del cual no estaba de acuerdo, con un hombre que ni siquiera conocía, era algo que le parecía descabellado.
—Las ganancias en la empresa cada vez son más bajas, ni siquiera teníamos para pagar la nómina de los empleados. No te estoy pidiendo que me entiendas, lo único que te pido es que… no te rehúses a casarte con ese hombre.
Amber limpió las lágrimas que caían por sus mejillas.
Desde pequeña siempre había soñado con el matrimonio, la imagen de sus padres enamorados y entregándose amor cada día la había llenado de ilusión.
Pero ahora, todos sus planes y sueños se habían quedado en el pasado.
—No puedo casarme con alguien que no amo —mencionó ella en baja voz.
—Hija, no es una decisión que puedes tomar tú. Solo te estamos informando… te pido perdón, solo espero que seas feliz.
—¿Qué sea feliz? —ella se puso de pie completamente ofuscada—. ¿Cómo voy a ser feliz casándome con un hombre ni conozco? Debería casarme por amor… ¡no para salvar tu empresa!
—¡Nuestra empresa! —él alzó la voz—. ¡Nuestra familia! No solamente te casarías por salvar mi empresa como lo dices. Quiero que entiendas eso. No puedes ser tan egoísta hija.
Amber miró a su madre, quien la observaba sin pestañear.
—¿Soy egoísta por oponerme a un matrimonio completamente forzado? A un maldito trato en donde la única que sale perjudicada soy yo.
El hombre se puso de pie, y la tomó de las manos.
—No es una opción Amber. Esta noche te comprometeras con él.
El hombre se fue con su esposa de allí, dejando a Amber en un completo dilema.
Ella subió a su habitación, le era imposible no llorar.
Lloraba sin poder evitarlo. Amaba a su familia más que a nada del mundo… Sin embargo, no pensaba perder su libertad por dinero, ni siquiera porque fuera todo el dinero del mundo.
Agarró su maleta, y guardó una que otra cosa. Tenía el corazón en sus manos en esos momentos, dejar a su familia de esa manera no era algo que tenía previsto.
Amber salió con pasos sigilosos de su habitación y bajó las escaleras con cautela.
Su cuerpo temblaba, escuchaba a lo lejos a los empleados de la casa. Ignoro por completo cualquier cosa que pudiera distraerla de su verdadero objetivo… irse lo más lejos posible de allí y escapar… escapar de su destino.
Amber llegó hasta su carro, y dándole una última mirada a su casa, aceleró.
No sabía para donde irse, no sabía como iba a seguir de ahora en adelante.
Su mirada estaba cristalina. La desilusión la estaba consumiendo por completo.
De pronto, frenó abruptamente y giró el volante de su carro, cuando un carro se atravesó en su camino.
El corazón de Amber latió con rapidez. Miró hacia atrás y observó a la persona del otro carro descendiendo de este.
Ella lo imitó, no podía seguir allí tan cerca de su casa porque alguien podía verla, alguien podría descubrirla y obligarla a cumplir con ese macabro plan.
Amber revisó su carro que tenía solo un rasguño, pero al mirar el carro del hombre vio que este era el mayor afectado.
—Pagaré todo —dijo ella caminando hasta donde él—. Le prometo que le pagaré todo.
Él giró su rostro hacia ella, su mandíbula estaba tensionada, y su expresión en general provocaba miedo.
—¿Pagarás todo?
—Así es. Le pagaré todo. Puede darme su número de cuenta y con mucho gusto le giraré absolutamente todo lo del arreglo —ella habló con rapidez.
Él bufó, metió las manos en sus bolsillos y negó con un movimiento de su cabeza.
—Ni con todo el dinero que ganarías en un mes podrías pagar siquiera un solo rasguño. Solo mírate…
Él la señaló, ese solo acto hizo que Amber se pusiera molesta, sus pómulos se tornaron de un tono carmesí. Ella acortó la distancia entre los dos y lo miró fijamente a los ojos.
—Ni con todo el dinero que ganara en un mes, arreglaría ese carro, y no porque no me alcance, sino por evitar que un hombre como usted sienta un poco de satisfacción por haber ganado en esto que no fue solo mi error.
Él agachó su rostro acercándose a ella, mientras que Amber apretó sus puños sintiendo que podría explotar ante él en cualquier momento, y desquitar con él todo lo que tenía acumulado.
—¿Estás insinuando que fue un error mío también?
—Sí, por supuesto. No fue solo mi culpa. Así que olvide mi ofrecimiento, no pienso pagar ni un solo centavo, hasta luego señor, no pienso seguir perdiendo mi tiempo con alguien como usted… espero no volver a verlo en la vida.
Amber se fue hasta su carro y sin dar tiempo de nada más, arrancó evitando cualquier roce mayor con ese hombre.
Ella respiró en su carro lo más que pudo tratando de bajar el nivel de estrés acumulado. Puso algo de música y siguió manejando, sin un destino fijo.
Pero algo la detuvo… Miró su teléfono y el mensaje que estaba ahí.
“Tu padre se puso mal. Ya nos dimos cuenta que te fuiste con algo de tu ropa… no puedes hacerle eso, no puedes hacernos eso. Tu prometido no tarda en llegar y si no te casas con él, nos quedaremos en la calle. Más te vale regresar, porque si nos quedamos sin nada, será tu culpa”
Amber leyó una y otra vez el mensaje con su mirada cristalina.
¿Acaso esa era la única salida?
Ella giró el volante, por más que quisiera, no podía ser egoísta y poner por encima su tranquilidad, que la de su familia.
Lo único cierto era que se iba a lamentar toda su vida de la decisión que acababa de tomar.
Aceptaría casarse con un desconocido… aceptaría casarse sin amor, ya no había marcha atrás.
