Capítulo 3 Capítulo 3

—¿Por qué quiere casarse conmigo? Por más que lo pienso no encuentro una razón para que eso suceda —ella susurró.

Colocando las manos en su pecho para separarse de él.

—Usted no me conoce, es obvio que no está enamorado de mí. ¿Qué va a ganar con todo esto?

—Esto solo es una transacción a mi favor. Es cierto, no estoy enamorado de ti, no me agradas ni un poco, no me pareces bonita ni siquiera. Solo te estoy usando para lograr mi objetivo.

—¿Solo me está usando? —ella preguntó con su voz entrecortada—. ¿Cree que es justo arruinarle la vida a alguien únicamente por lograr sus objetivos?

—Así es.

La serenidad que él usó para responder hizo que ella sintiera nauseas.

—Usted es un ser despreciable, y por más que me obligue a casarme, jamás voy a sentir nada por usted que no sea odio. —Él comenzó a reír.

William puso su pulgar sobre los labios de ella.

Amber colocó su cabeza hacia atrás, evitando ese contacto que le hacía sentir asco.

—No estoy esperando que sientas algo por mí. No me interesa generar sentimientos en ti o sentir algo por ti. Grábate eso en la cabeza. Nuestro matrimonio ante la sociedad es real.

Él hizo una pausa observando todo el lugar. Y luego se recostó en una pequeña mesa para cruzar sus brazos sin quitarle la mirada de encima.

—Pero solo será real ante la sociedad. No obstante, debes seguir unas reglas que no son negociables: no puedes ver a nadie más mientras que dure nuestro matrimonio, si me engañas, tu familia pagará por esto. A nadie le dirás que estoy es falso.

—Eso es estúpido.

—No, solo soy precavido. No quiero quedar en ridículo ante nadie. Nuestro matrimonio durará solo un año, no me interesa tener mi vida atada por más tiempo a ti. Te mudarás a mi casa el mismo día que nos casemos.

Ella frunció el ceño, cada palabra que salía de la boca de William era más aterradora que la anterior.

—No, eso no. No pienso pasar ni siquiera una sola noche en el mismo techo de alguien como usted.

—No es una petición, es una orden. Entiende que tu vida dejó de pertenecerte en el momento en el que tu padre firmó el compromiso con mi padre. Acostúmbrate a que ahora haces lo que te digo y no tienes derecho a refutar.

Ella limpió con rapidez la lágrima que salió rodando por sus mejillas sin pedir permiso.

—¿Y si me niego?

—Tengo el poder suficiente para destruir a tu familia, para destruirte a ti, a la empresa… y dejarlos en la calle si se me da la gana. Ahora, estas solo serían las consecuencias de mi parte. ¿Te has puesto a dimensionar lo que hará mi padre?

Él esbozó una sonrisa, tan peligrosa como él mismo.

—¿Te queda duda alguna, Amber?

—No, por supuesto que no me queda duda. Puedo ver lo miserable que es, que debe comprar una esposa porque no es capaz de conseguir una por sus propios medios.

Él borró la sonrisa que traía en su rostro en ese momento.

Se acercó a ella y la tomó del brazo con fuerza evitando que ella pudiera soltarse.

—Así es, tengo el poder y el dinero para comprar una esposa. Algo que ni tú ni tú miserable familia tienen.

—Es cierto, mi familia no tiene ese dinero. Pero tenemos algo más importante, valores.

—¿Valores? Niñita, te vendieron por salvar su maldita empresa. A mí no me vengas a decir que no tienen dinero, pero sí tienen valores. Afronta tu realidad, ya me tienes harto.

William la soltó, ella miró su brazo que había quedado con algunas marcas.

Él le dio una mirada cargada de desdén y salió de allí.

No pensaba dejar que los caprichos de Amber, le dañaran sus planes.

Luego de la cena con los padres de su prometida, William llegó hasta su  apartamento.

Agarró en la mano los documentos que le exigían casarse en menos de treinta días.

Amber se había convertido en una solución fácil.

Casarse para recibir la herencia, era una condición bastante fuera de lugar, especialmente porque desde hace años él no tenía una relación estable.

Y necesitaba conseguir a alguien que no le fuera a resultar un problema, y que no le quitará su dinero sobre todo.

Estaba dispuesto a pasar por encima de quien fuera, sin importar si se lo llevaba por delante. Sus planes no los iba a detener por absolutamente nadie.

Faltaba muy poco para recibir la herencia, y cuando eso sucediera, podría encargarse de enviar lejos a Amber y que no le ocasionará ningún problema a futuro.

William revisó su teléfono, y sonrió al ver la confirmación de su nuevo trabajo. Para hacerse cargo de lo que le pertenecía, tenía que estar más cerca de su padre, y trabajar en esa universidad era la mejor oportunidad por el momento.

William estaba decidido a recuperar todo lo que le pertenecía, tanto a él, como a su madre enferma.

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