Capítulo 5 Capítulo 5

William se detuvo antes de ingresar al salón de clases. Levantó su mirada cuando vio a través del gran ventanal a Amber.

Él era consciente que ella estudiaba en esa universidad, lo que no sabía era que ella veía precisamente esa clase que él iba a dictar.

Por unos cuantos segundos la observó, se veía triste, pero no solo eso, parecía una chica normal a diferencia de como la vio la noche anterior.

Ignoró por completo su presencia y entró.

Las personas que estaban hablando inmediatamente hicieron silencio, él dejó su portafolio sobre el escritorio y lentamente subió su mirada hasta conectarla con ella.

Aclaró su garganta y finalmente habló.

—Buen día, soy el profesor William Taylor. Y los acompañaré a partir de hoy por todo lo que queda del semestre.

Algunas voces con murmullos se escucharon, él barrió el lugar con una simple mirada, pero de nuevo se quedó en ella.

—Para ustedes, soy el Señor Taylor. Y si quieren pasar con un promedio digno, deben esforzarse. Solo recuerden, ustedes no son unos niños, son unos adultos y si no sienten que tienen la capacidad de continuar, en este preciso momento se pueden levantar de la silla y salirse porque a mí, no me gusta perder el tiempo.

Entre todos se miraron y asintieron con su cabeza.

William era consciente que la materia que dictaba era una de las más importantes de la carrera y que prácticamente si alguien salía de ese salón en ese instante, estaba dejando claro que no serviría para ser un arquitecto.

—Espero que todos trabajen con la mejor actitud, no soy flexible ante la mediocridad. Ustedes son los próximos profesionales del país y deben dar su mejor esfuerzo en cada una de las cosas que hagan. Por el momento, observaré el nivel de cada uno de ustedes hasta ahora… espero no tener que llevarme sorpresas.

Luego de esas palabras hubo un silencio perturbador en el salón.

Él dio media vuelta y apuntó el tema del día para luego dejar algunos ejercicios.

Amber agarró sus cosas para escribir, pero su mano temblaba.

No podía concentrarse, no podía dejar de pensar en otra cosa que no fuera que ese hombre estaba allí, frente a ella.

Cuando subió su rostro pudo observar que él estaba observándola.

Y eso la dejaba mucho más nerviosa.

Por primera vez en la vida Amber no sabía qué hacer. Era como si su cabeza se hubiese nublado.

Todos sus compañeros comenzaron a ponerse de pie cuando la clase terminó entregando ese trozo de papel a su nuevo profesor.

Sin embargo, Amber continuaba en su silla tratando de procesar las cosas o tal vez dejando que la resignación le hiciera compañía.

—Amiga, ¿No hiciste nada?

—No sabía que responder —Amber contestó. Su amiga abrió los ojos de par en par, totalmente sorprendida.

—Eso lo creo de cualquier persona menos de ti. Debes tomarte un descanso, si sigues así vas a colapsar.

—No te preocupes tanto por mí, hablaré con el profesor, quizás él entienda que no estoy en mis cinco sentidos hoy. Si quieres… espérame afuera.

—Está bien, igualmente estoy aquí cerca, cualquier cosa me dices y yo entro para hacerte compañía. De pronto necesitas una ayuda extra y nuestro profesor necesita un poco de cariño para ser más flexible contigo.

Amber sonrió de medio lado, una sonrisa cargada de ironía.

Tenía que en algún momento decirle la verdad a su amiga para que dejara de pensar que ese hombre era ese hombre espectacular que quería ver.

Amber esperó que su amiga saliera y luego se puso de pie.

—Señorita Johnson ¿Terminaste el examen? —él cuestionó con desdén.

Amber pasó saliva con fuerza, agarrando valentía de algún lugar.

—No, no hice nada. ¿Todo esto lo tenía planeado? —ella puso con fuerza la hoja en la mesa, haciendo que él la mirara—. No solo piensa torturarme haciendo que viva en el mismo lugar, si no que ahora también se mete en la universidad estando tan cerca de mí.

Él se puso de pie, caminó hasta las ventanas y bajó las persianas evitando que cualquiera pudiera verlos.

—No te creas tan importante Amber, suelo dar clases en universidades debido a mi trayectoria. Acepté trabajar aquí por hacerle un favor a un viejo amigo. Tú no tienes nada que ver.

—Si no tengo nada que ver entonces váyase de aquí. No voy a renunciar a la universidad por usted.

—No pienso irme y más te vale si quieres seguir estudiando que cambies tu comportamiento conmigo, no pienso aguantar más tiempo tu grosería —él aseveró con firmeza.

—¿A qué se refiere? —ella se acercó a él mientras apretaba sus manos sintiendo que la furia la llenaba de pies a cabeza—. ¿También me va a prohibir estudiar… poder venir a la universidad?

—No, no te equivoques Amber, no pienso prohibirte eso. No obstante, es el momento de que sepas como son las cosas, en el momento en que te cases conmigo tu papá dejará de hacerse cargo de ti y yo me encargaré de pagar tus estudios.

El rostro de Amber era todo un poema, varias emociones pasaban por ella al mismo tiempo.

—Y si sigues con esa grosería comportándote como una niña pequeña, puede que no se me dé la puta gana de pagar tu universidad… estás en mis manos y dependes de mí, así que compórtate porque no tengo la paciencia para soportar tus niñerías.

—Eso… eso no puede ser verdad. Mi papá me aseguró que me pagaría toda la carrera sin ningún problema.

—Tu papá está en la ruina y la inyección de capital que recibió por parte de mi padre lo único que sirvió fue para pagar algunas deudas. Así que más te vale saberte comportar conmigo, porque si sigues con esa actitud afrontarás las consecuencias. ¿Entendiste?

Ella levantó su mano y le dio una bofetada.

Todo esto la estaba sobrepasando mucho más de lo que creía.

William endureció cada una de sus facciones y lentamente giró su rostro hacia ella.

—No vuelvas a golpearme. No te atrevas a hacerlo de nuevo — él denotó con frialdad—. No olvides que soy tu dueño, pagué por ti, y ahora eres mía.

El pecho de Amber se movió rápidamente. La mirada endemoniada por parte de William le hacía pasar escalofríos.

—Y yo… te enseñaré a respetar y que aprendas cual es tu lugar.

Él la tomó de la cintura atrayéndola a su cuerpo, puso una de sus manos en su nuca y luego posó sus labios sobre los de ella, besándola con ferocidad.

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