Capítulo 6 Capítulo 6
Amber abrió sus ojos de golpe, no esperaba el beso, no esperaba su cercanía y odiaba eso.
El beso duró poco, los labios de William se unieron con brusquedad a los de Amber intentando mostrar su control.
Ella se separó de él con la respiración agitada, levantó su mano y lo abofeteó.
William esbozó una sonrisa peligrosa, una pequeña y extremadamente peligrosa. Y la miró de reojo como si con esa mirada fuera suficiente como para aniquilarla.
La agarró con fuerza del brazo girando su cuerpo haciendo que ella se sentara en su escritorio y él… él quedará sumamente cerca de ella.
—No tengo idea quién te crees niñita, pero te lo voy a recordar en este precioso instante porque no voy a soportar tu inmadurez una sola vez más. Soy tu dueño desde el momento en el que tus padres te vendieron, soy tu dueño y me perteneces. Y puedo hacer contigo lo que se me dé la gana.
»Y tú… tú no tienes derecho de protestar, rebuznar o lo que quieras hacer, no olvides cuál es tu posición y cuál es la posición de tu familia. Y si me vuelves a golpear… te juro que te vas a arrepentir.
—¿Más… cree que me voy a arrepentir más de lo que ya estoy? Porque sí, estoy arrepentida, odio la idea de casarme con usted, lo odio, lo detesto. Tener que tenerlo tan cerca… su beso me dio asco, siento náuseas. Y en este momento lo único que quiero es que se largue de mi vida, prefiero estar muerta a tener que casarme con usted, antes que tener que fingir ser su esposa.
William soltó una sonora carcajada, agarró el mentón de Amber con un poco de fuerza haciendo que ella lo mirara fijamente.
Sus pupilas se dilataron con rabia como si el desprecio quisiera salir por sus ojos y clavarse dentro de los de ella.
—¿Crees que me voy a asustar o te voy a liberar por tus palabras cargadas de rencor? Eso es ridículo, puedes amenazarme, puedes insultarme, puedes odiarme, pero este maldito acuerdo durará un año pase lo que pase. No estoy invirtiendo tanto dinero para simplemente dejar que vayas y seas feliz porque te doy asco o te provoco náuseas.
» No me importa eso y si sientes muchas náuseas más te vale ir al médico y buscar la manera de mejorarte y aguantarte esta situación, ¿te queda claro mi amor o debo explicarlo de otra manera para que lo entiendas?
Amber apretó sus dientes con tanta rabia que sintió como su mandíbula iba a romperse junto con sus dientes. Esa sonrisa sardónica que William tenía en ese momento en su rostro en algún momento ella iba a borrarla.
Así fuera lo último que hiciera.
Al escuchar la puerta, William dio dos pasos hacia atrás y se separó de ella.
—Creo que no hace falta recordarte que nadie en este lugar puede enterarse de nuestra relación. Nadie puede enterarse que serás mi esposa.
—Lo sé, me lo ha advertido tanto que ya se me grabó en la cabeza.
—Amber… si sigues con esa actitud rebelde te aseguro que el matrimonio no será en dos semanas sino más pronto de lo que crees. Te aseguro que esa rebeldía tuya se irá pronto. Decide que es lo que quieres.
A los pocos segundos la puerta se abrió y entró una mujer con el cabello blanco.
—Profesor ¿Interrumpo? —cuestionó la mujer con tono amable.
—No, la señorita Johnson ya resolvió su pregunta.
Amber le dio una mirada despectiva y luego salió de allí.
—¿Dime qué sucede?
—Profesor lo están esperando en la oficina principal.
William asintió con su cabeza y a los pocos segundos ya estaba allí.
Al cerrar la puerta vio a su padre, él estaba allí sentado con una copa entre sus manos.
William tensó su cuerpo, y se sentó frente a él.
—¿Qué haces trabajando aquí?
—Lo mínimo que deberías hacer con tu hijo es saludarlo primero —William respondió y puso una sonrisa falsa en su rostro.
—Aquí estudia tu futura esposa. En el momento de que aceptaste casarte por contrato con la hija de mi socio, en ese mismo instante debiste pensar en no mezclar las cosas. ¿Qué crees que le pasaría a la universidad si se enteran de esto… qué me pasaría a mí?
—¿Por qué tendría que pasarte algo padre? Amber es mi prometida, no la tuya. Sé que te preocupa el estatus de la universidad y tu reputación, como tu hijo te aseguro que no tienes nada de qué preocuparte. Amber no dirá nada, nadie se enterará de nuestro acuerdo.
El hombre comenzó a reír se puso de pie y sirvió dos tragos.
—¿Te gusta de verdad la chica? Por eso buscaste estar cerca de ella para controlarla.
William guardó silencio, no quería que ni siquiera un solo movimiento lo delatara.
—Aunque en el fondo puedo entenderte, la chica es hermosa. Pero no puedes perder la cabeza, no puedes poner en riesgo mi reputación y mi cabeza en esta universidad. Adicional estoy invirtiendo una buena cantidad de la empresa de mi socio. Hijo… mantén las cosas en orden, especialmente si tienen que ver con esa mujer, las mujeres solo traen problemas.
William levantó el vaso y brindó con su padre.
—No tienes por qué preocuparte, te aseguro que cada uno de mis movimientos están fríamente calculados.
El hombre sonrió, y William también… aunque él no lo hacía por lo mismo. En ese lugar más de una cabeza iba a caer, y Amber podía serle de mucha ayuda así ella no quisiera.
El tiempo jugaba en su contra, para poder dar con el asesino de su madre.
*Empezamos con una nueva historia, no olviden dejar sus comentarios.
