Capitulo 84.

Salvatore volvió a ser consumido por la furia y su voz fue un rugido devastador cuando dijo:

-¡Ahora sí voy a matar a ese desgraciado!.

Se alejó a toda prisa y yo quise detenerlo, pero no hizo falta, porque su hermano se me adelantó frenándolo por el brazo.

-¡Suéltame Sebastián!.

-No lo haré ...

Inicia sesión y continúa leyendo