Capítulo 2 Prefacio
Los sueños de Atenea se vieron destruidos cuando la fatal noticia de la muerte de sus padres taladró sus oídos, dejándola congelada en su sitio, sin comprender del todo lo que acababa de escuchar, sin embargo, en su interior todo empezaba a desmoronarse poco a poco y sin que nadie pudiera evitarlo, hacía solo un par de horas que había hablado con ellos por teléfono, volverían de sus vacaciones para asistir a su fiesta de cumpleaños.
Su cumpleaños número diecinueve se convirtió en un día lleno de oscuridad y dolor. Sus rodillas se doblaron cediendo a su peso, la dejaron caer sobre el duro piso de madera al tiempo que un grito explotaba en su pecho y subía por su garganta, no obstante, ningún sonido salía de su boca, el corazón le latía con fuerza dificultándole la respiración, sus lágrimas caían sobre la superficie, pero continuaba sin poder emitir ningún sonido. Los empleados la observaban en silencio y sentían lástima por ella, empero ninguno se imaginaba lo que le esperaba a la triste joven, ni siquiera ella misma podía prever lo que se le venía encima.
Su hermano mayor finalmente se acercó a ella tratando de disimular una sonrisa, que podía verse hasta teniendo los ojos cerrados, la ayudó a ponerse de pie y con delicadeza la llevó hasta su habitación para que fuera atendida. Cualquiera que viera al joven se daría cuenta de que no sentía ningún pesar y hasta se podría asegurar que la muerte de sus padres le satisfacía. Salió de la habitación de su hermana acariciando su mentón como si en su mente maquinara el inicio de un plan macabro.
Habían pasado muchas horas desde la declaración de la noticia, y Atenea apenas era consciente de lo que sucedía a su alrededor, no sabía que la conducida al legar donde serían velados sus padres. Su tristeza era tan grande que parecía que caminaba al ver a los demás hacerlo y solo reaccionaba cuando alguien le hablaba muy fuerte No obstante, nadie se preparó para ver la escena que se desató en cuanto ella estuvo frente a los féretros, fue como si algo hubiera hecho clic dentro de su cabeza, amigos de la familia y familiares no pudieron soportar al ver tanto dolor.
El grito que se había negado a salir y que murió en su garganta al enterarse de lo sucedido, esta vez explotó con furia, sonoras exclamaciones llamando a sus padres y pidiéndole que la llevaran con ellos, se dejaban escuchar hasta en la calle, más de uno tuvo que agachar la mirada para evitar ver como una joven tan hermosa y llena de vida imploraba por la muerte. Atenea se lanzó sobre ambos cajones de madera, no sabiendo a quién llorar más, ella adoraba a sus padres, no conocía la vida sin ellos y aún no estaba lista para tener que afrontar el mundo sin que ellos estuvieran para apoyarla. El dolor que la consumía era tan fuerte que sin darse cuenta y sin que nadie interviniera, su cuerpo se apagó y cayó desmayada delante de todos los presentes.
