Capítulo 30 No te vas a ir

—¡Cielos! Tu casa es diez veces más grande que mi departamento —exclamé con un dramatismo que no pudo ocultar mi absoluto asombro—. Es gigantesca, Eduardo. Te juro que un pueblo entero entraría perfectamente en esta mansión.

Eduardo ni siquiera me escuchaba. Estaba parado frente al gran portón ...

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