Capítulo 35 soledad

Salomé era una señora de unos cuarenta y tantos años bien llevados, pero el recelo con el que custodiaba todo lo referente a Eduardo era evidente a leguas. Me quedaba claro que yo no le caía bien en absoluto; su mirada dura me juzgaba con una severidad implacable. Sin embargo, en un intento por no c...

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