Capítulo 50 Un día mas

Mi teléfono sonó y atendí la llamada de Salome. Estaba abajo, le di la autorización al señor portero y la dejo subir por unos minutos donde me entrego a azul con una mueca de tristeza. Se notaba que se estaba encariñada con el amigo perruno, pero yo no podía cambiar nada para que su corazón no fuese...

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