Capítulo 77 Mi mujer

Sus manos se aferraron a la tela de mi saco con desesperación, sujetándose como si temiera que fuera a desaparecer. Acepté en silencio que ella era mi mayor debilidad, mi talón de Aquiles, pero también la razón por la que deseaba levantarme cada mañana. Ada era especial, inteligente y admirable; tod...

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