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En cuanto llegaron al aeropuerto, a Jett le dieron una orden.

—Lo siento, no puedes ir con ella.

De inmediato, Jett se puso nervioso.

—¡No pueden hacer eso! ¡Tengo que proteger a la señora!

Uno de los guardaespaldas, Damian Grant, declaró con firmeza:

—No tienes derecho a ir. Además, aquí no ha...

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