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¡Bien!

¡La prueba fue un éxito!

Con suavidad, Enzo acarició la cabeza de “Hania”.

—Hania, eres adorable. Te amo más y más cada día.

—¿Cómo puedes amarme si ni siquiera viste mi cara antes?

—Hania, lo que amo es tu personalidad, no tu cara. Además, tus ojos son hermosos y tan puros como el cielo...

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