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Sonrojarse era quedarse corto, porque en ese momento la cara de Hania le ardía de lo caliente que estaba.

Aun así, siguió ayudando a David a restregarse la espalda.

Después de todo, llevaban muchos años siendo marido y mujer, así que no tenía nada de qué preocuparse.

Sin embargo, cuando Hania vio...

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