842

En un instante, el cuerpo de Kayden se puso rígido.

¿Acaso ella lo notó de alguna manera?

En ese momento, no sabía si debía sentirse impresionado o mantenerse alerta.

Pero por más complicadas que fueran sus emociones, no tuvo más remedio que decir:

—Estás pensando demasiado.

Hania no pudo evita...

Inicia sesión y continúa leyendo