Capítulo 10 Un whisky que sabe a culpa

Llegué al bar sintiéndome dividida entre la culpa y la calentura, puesto que tenía el cuerpo alterado por aquel sueño con Adrián.

—Pensé que no vendrías tan temprano —me dijo Tomás, acercándose.

—No podía quedarme en casa —respondí, bajando la mirada.

Me abrazó sin pedir permiso, como si el cuerp...

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