Capítulo 18 Cuando la vergüenza se transformó en deseo

La mirada de Adriano me devoró sin pudor, deteniéndose en mis pezones duros bajo el vestido. No dijo nada. No necesitaba. Su presencia me desnudaba.

—¿Así vestida para mi hermano? —murmuró, con voz seca y dura—. Estás pidiendo a gritos que te follen.

Me derretía sin tocarme.

—Sé todo lo que ha...

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