Capítulo 30 Succionando la culpa

No me importaba nada. Ni las culpas, ni la historia, ni las heridas de los días anteriores. Estaba ahí, con las piernas abiertas, el cuerpo sudado, la entrepierna latiéndome todavía. Feliz. Feliz de haber follado con mi marido como no lo hacíamos en tanto tiempo.

Me había hecho gritar. Me había ...

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