Capítulo 100 Perdiendo el control

—Perdóname… perdóname, Adrian… —sollozé con más fuerza, dejando que mis lágrimas cayeran sobre su espalda herida—. Duele mucho, ¿verdad? Perdóname…

—Shhh… sigue, no llores… —respondió con voz ronca, esforzándose por mantener la calma a pesar de su respiración agitada por el dolor.

Con movimientos le...

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