Capítulo 105 Ambiguo

—Shhh... No lo escuches, mi flor —susurró Adrian con voz ronca, besándome la coronilla una y otra vez—. Estoy aquí. No permitiré que nadie te toque ni te obligue a hacer algo en contra de tu voluntad.

—Adrian, me siento tan atormentada... —sollozé, escondiendo el rostro contra su amplio pecho—. Ese...

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