Capítulo 123 Un objeto de Carmen

—¡Cierren bien esta celda! No permitan que nadie se acerque a esta zona sin mi autorización —ordenó Don Alejandro a sus dos hombres.

—¡Sí, Gran Jefe! —respondieron ambos guardias al unísono.

Don Alejandro salió de la celda de detención, dejando atrás aquel sótano oscuro, frío y cargado de olor a m...

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