Capítulo 41 ACTUAR A LA PERFECCIÓN

Adrian no correspondió a mis mimos. El hombre rodeó mi barbilla con sus ásperos dedos y giró mi rostro hasta que mis ojos quedaron clavados directamente en sus iris color avellana, que brillaban de una manera sumamente peligrosa. Bajó el rostro y acercó los labios a mi oído, hasta que su cálido alie...

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