Capítulo 46 El espía en la residencia del mafioso

El silencio de la habitación fue apagando poco a poco los últimos crujidos de la cama y nuestros fingidos gemidos. Adrian seguía apoyado sobre sus codos a mi lado, mirándome con una expresión de tensión sumamente marcada. Su respiración agitada fue recuperando poco a poco su ritmo, mientras la sombr...

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