Capítulo 47 El pánico de la criada

—¡No vuelvas a mezclar sus nombres con todo esto frente a mí! —bramó Adrian con dureza, apretándome las muñecas y empujándome un poco más fuerte contra la pared.

—¿Por qué? ¿Te asusta aceptar la verdad de que quizás no son tan leales como crees? —lo desafié, ya sin sentir miedo, con la voz temblando...

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