Capítulo 48 Lecciones de defensa personal

Al ver ese terror absoluto en los ojos de Carmen, sentí un peso en el pecho. Era evidente que las amenazas dentro de esa casa no eran bromas. El miedo impuesto por las normas estrictas de Adrian había arraigado profundamente en el alma de cada persona que trabajaba allí.

—Está bien, Carmen. Tranqui...

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