Capítulo 49 El búnker subterráneo

Ese gesto tierno hizo estremecer mi pecho. Lo miré y encontré en sus ojos color avellana un sentimiento de culpa y amor absolutamente sinceros.

—Perdóname —repitió con voz quebradiza. Se inclinó hacia mí y besó despacio mi mejilla izquierda, luego la derecha, y por último detuvo sus labios un buen r...

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