Capítulo 58 Interrogando a Adrian

Adrian permaneció inmóvil. Su mandíbula se endureció hasta formar una línea rígida y definida, como si estuviera levantando un muro de hielo que mis sollozos fueran incapaces de atravesar.

—¡Adrian! —insistí con mayor fuerza, mientras la frustración y la desesperación se mezclaban en mi pecho. Tomé...

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