Capítulo 84 Noticias de la Redada

Miré hacia Leo, que ahora permanecía de guardia justo frente a la puerta exterior de mi habitación, asegurándose de que ningún desconocido pudiera acercarse. Sin embargo, su presencia allí afuera solo conseguía hacerme sentir como una prisionera encerrada en una jaula de oro.

—Eh... ¿Leo? —lo llamé...

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