Una muerte lenta

Entrar a este hospital era una muerte lenta, el olor a desinfectante barato mezclado con la sangre y los llantos de personas gritando por la pérdida de un ser querido, era una escena bastante patética. Caminé con decisión hasta que vi las horrendas y hipócritas caras de los padres de Samantha y mi m...

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