Capítulo 7 Esos angelitos del demonio

Lily

—¡Pero… qué mierda! ¡ETHAN! ¡ALMA! —el rugido del señor Leirman resonó por toda la mansión con la fuerza de un trueno, compitiendo directamente con el sonido ensordecedor del agua cayendo a cántaros sobre nuestras cabezas.

El chorro gélido me caló los huesos en un segundo. Sentí cómo el agua se...

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